“No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la

libertad de mi mente”  Virginia Woolf

 

 

Desde que recuerdo, he sido una chica poco convencional.

Las cosas más sencillas, se volvían complicadas, y no entendía la razón.

Por momentos, sentía que si hacía ciertas cosas, parecía que todo mi entorno estaba contento y feliz conmigo, y eso me reconfortaba…

Aunque sin saber bien cual era la causa, volvía a sentir como que estaba fuera de lugar, que lo que me motivaba o lo que preguntaba, hacía que las personas se incomodasen conmigo.

Era como que perdía privilegios, cosa que nunca entendí, porque como humana que soy, pensaba que los seres de la misma especie los podían disfrutar por igual, sin categorizar.

Este dilema siempre ha estado muy presente en mis distintas etapas de crecimiento.

Podía sentir diferencias en algunos aspectos, en ciertas concesiones, en algunos comentarios… y eso me empezó a molestar.

De tal manera que, durante mucho tiempo, me decían que tenía el ceño fruncido y que me enfadaba mucho.

Pero no era así…

Lo que pasaba es que sentía que no me dejaban tomar mis propias decisiones en cuanto a lo que quería hacer, mis preferencias, mis gustos..

Quizá esto fomentó mis ganas de libertad.

Hacerme responsable de mis decisiones y sus consecuencias…. ¿Rebeldía?

Probablemente, por eso disfruto tanto acompañando a las personas a descubrir cómo construir la vida que quieren, esa que les hace sentirse felices.

En el día Internacional de la mujer, no solo celebramos y reconocemos lo que se está avanzando en igualdad.

También celebramos nuestro rol, que hace que la sociedad sea cada vez más justa y equilibrada.

El liderazgo femenino crece, paso a paso, con fuerza, dando más espacio también para otras mujeres, y recuperando

aquellas voces que fueron silenciadas en el pasado.    

Desde el programa NUEVE DE CORAZONES, trabajamos cada día para que cada niña, cada adolescente, cada joven y

cada mujer se sientan parte de una sociedad en la que la igualdad se vive desde  el pensamiento, el lenguaje, los sueños, las ilusiones, las familias, las escuelas, las parejas, las amistades, las empresas y el tiempo de ocio.

Por una sociedad que quiere y puede desarrollar a cada persona para ofrecer a su entorno lo mejor de ella!

¡Por eso  celebramos, nos abrazamos, nos sostenemos y nos apoyamos entre nosotras, porque la SORORIDAD se

vive, se enseña, se educa, se contagia!   

 ¡FELIZ DIA INTERNACIONAL DE LA  MUJER,   Apapacho!

                                                                                   

                                                                           https://www.susannasanchez.com