Al llegar a este mundo, entramos en contacto con infinidad de personas con las que compartimos nuestra experiencia de vida.

El conocimiento de lo que está bien y lo que está mal llega muy pronto.

Alguien te hace saber que está mal llorar en determinados momentos, o que no está bien o mal decir o hacer ciertas cosas.

Conforme vas creciendo, esas indicaciones van cambiando, y aprendes que algunas de las cosas que pensabas que no estaban bien, de repente están mejor vistas e incluso te das cuenta de que por ciertas personas o algunos círculos están completamente aceptadas.

Llega ese momento en el que empiezas a entender que vas a experimentar algunos cambios en lo que se refiere a tus valores, lo que te han enseñado y has aprendido a través de tu familia y tu círculo más cercano incluyendo la escuela y tus amigos.

Entonces comienzas a desarrollar tu libertad y la responsabilidad de decidir tomar un camino u otro.

Aprendes que las decisiones tienen consecuencias y que son las que van a decidir la clase de vida que vas a experimentar y las relaciones que vas a tener.

Todas las personas toman decisiones y defienden a muerte alguna idea o algún valor, que con el paso del tiempo ha cambiado completamente, porque se ha dado cuenta de que en realidad le faltaba información, y que se estaba dejando llevar por una emoción o porque simplemente había comenzado a debatir sin haber reflexionado lo suficiente sobre el tema o la cuestión.

Cuando hablamos de valores y de convivencia, puedes darte cuenta de la infinidad de matices que cada quien aporta, y las implicaciones que tienen en la vida social y personal.

Hoy leía un artículo de un conocido periódico en el que se desarrollan una serie de argumentos para intentar decidir si se deben disfrutar de las creaciones artísticas de las personas que han cometido actos que para cualquier persona son terribles.

El acento, recaía en la diferencia de que estas personas que el articulo denomina como “monstruos”, también son genios y te hacen disfrutar a través de su música, su cine o sus brillantes descubrimientos.

Tus valores, tus capacidades y habilidades son cosas distintas.

Seguro que has conocido a alguien que es muy bueno o muy buena en algo pero que cuando estas a su lado te has sentido fatal.

La vida te va a llevar a diferentes escenarios.

Habrá situaciones en las que estés simplemente observando y viendo lo que ocurre desde fuera y vivirás otros momentos en los que te tocará experimentar todo en primera persona o como figurante.

Pero sea como sea, tus emociones, tus creencias y tus convicciones te pedirán que tomes una decisión en cuanto a lo que estás viendo y sintiendo.

Otra cosa es que la expreses, la hagas pública o que quieras defenderla ante una opinión diferente.

Y recuerda, no es lo mismo la vida real que los guiones de tus obras de teatro, óperas o películas preferidas.

No es lo mismo ser protagonista que espectador o espectadora.

Existe una diferencia real entre lo que vives con todos tus sentidos (cuerpo, mente y espíritu) y lo que ocurre tan solo en tu mente.

Sea como sea, la decisión que tomes sobre este y otros complicados temas, dejará una huella en tu mundo y en el mío.

#SusannaSánchez

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