El término “coach” procede del nombre de un carruaje del siglo XV utilizado en la ciudad húngara de Kocs, con un sistema de suspensión muy cómodo para los viajeros que hacían el trayecto entre Viena y Budapest.

El término pasó al alemán como “kutsche”, al italiano como “cocchio”, al inglés como “coach” y conocido en español como “coche” en ese mismo siglo.

En Inglaterra, originariamente se utilizó para nombrar el carruaje, y de ahí, a partir de 1850, se aplicó al tutor que ayudaba en las tareas universitarias a los hijos de adineradas familias aprovechando el trayecto a casa en coche.

A diferencia de otros tutores, estos “coaches” trabajaban optimizando las capacidades y conocimientos para que los alumnos aprobaran.

El éxito de este enfoque de optimización se aplicó muy pronto al equipo de remeros de la Universidad de Oxford, para darle una ventaja competitiva sobre sus eternos rivales de Cambridge. A la vista del éxito, este equipo contó también con los servicios de un coach al año siguiente y ahí nació la práctica del coaching deportivo.

Muy pronto había coaches para todo tipo de actividades. A partir de 1960 el término se aplicó también a programas educativos, y posteriormente, se fusionó con el coaching empresarial de Canadá, considerándose a partir de 1980 como una metodología que lleva a conseguir mejores resultados.

En los últimos años se ha difundido exponencialmente en la sociedad, y muy especialmente en el ámbito laboral, una figura profesional nueva con un potente auge: el coach.

Desde la década de los 80, esta actividad es reconocida como una práctica profesional específica, probablemente su rápida e impactante difusión tenga que ver con las demandas sociales, cada vez, más notables en este comienzo de siglo, centradas en el bienestar de la persona, como su satisfacción y mejora de su calidad de vida, tanto en el trabajo, como en la vida en general, y el desarrollo para ello de las capacidades personales de afrontamiento de la realidad y la valoración de la propia capacidad para alcanzar los propios retos.

La satisfacción de estas demandas, requieren que la persona desarrolle sus capacidades personales de afrontamiento de la realidad y que se valore capaz de alcanzarlo (en el plan cognitivo y en el de la inteligencia emocional intra e interpersonal), generando como resultado un giro de la percepción de su entorno (el cambio de observador), una mayor confianza en su capacidad de acción (auto eficacia) apoyándose en sus fortalezas y recursos personales y una mayor eficiencia (una acción diferente y mejor adaptada a sus objetivos y a sus sistemas), no solo a nivel de empresa, sino también a nivel personal.

El coaching se ha convertido en una potente metodología de trabajo focalizada en el proceso que sigue una persona para pensar y actuar con el objetivo de conseguir mejores resultados.

El énfasis del coaching no está en el hacer de la persona sino en el cómo piensa, porque desde ahí actúa.

Seguirás haciendo lo mismo si continúas pensando igual y conseguirás hacerlo diferente si cambias tu percepción del tema.

¿Te sumas al reto de tomar el liderazgo en tu vida y cambiar lo que no te gusta en ella?

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