¡Que bien se está de vacaciones!   

sobre todo cuando puedes hacer lo que te apetece , sin sentir presión de horarios, relajarte de las responsabilidades,

dormir hasta que no aguantas más en la cama y como no, vestirte con la ropa que te apetece o incluso

sin tu peinado habitual!

Está claro que todo el mundo se merece unas vacaciones y que esto debería ser considerado un derecho de la humanidad,

¿o no?

Creo que si.

Este verano, practicando uno de mis hobbies preferidos (la lectura), me interrumpió un pensamiento que me llevó

a reflexionar sobre un tema muy serio: tomarse vacaciones de la propia vida….

La verdad es que me molestó un poco este pensamiento, porque me atravesó de lleno y ya no pude continuar disfrutando de

la entretenida lectura que me hacía reír en voz alta de vez en cuando, provocando que mi pareja y mis gatas me mirasen con 

cara de: 

¿qué pasa?

Al final de este post te diré que libro es, por si tú también eres de las personas a las que les gusta entretenerse con la lectura.

El caso, es que tuve que dejar de hacer lo que me gustaba para ponerme a pensar en como nos afectan las etapas

no vivivdas de nuestras vidas.

Hay personas que se preguntan como alguien con cierta edad adulta, puede hacer cosas que corresponderían

a una adolescencia.

Hay personas que viven su vida adulta como una adolescencia o incluso pre adolescencia, y que lo hacen durante mucho

tiempo, demasiado dirían otras….

Evidentemente ,existen muchas razones por las que se puede actuar de esta manera, y mi pensamiento me trajo

varias preguntas:

¿Hasta cuando se pueden tomar vacaciones de tu propia vida?

¿Te has sentido demasiado responsable la mayor parte del tiempo?

¿Hasta cuando se pueden vivir cosas en la edad adulta que por distintos motivos no pudiste vivir en la adolescencia?

Este comportamiento de vacaciones que necesito o quiero tomarme,

¿cómo va a afectar a mi vida adulta? 

¿Qué puede suceder ,si decido que tengo derecho a vivir todo lo que se me impidió,

cuando era el momento ideal para vivirlo?

¿Hasta cuando puedo alargar esta vacaciones de mi vida?

¿Lo he pensado?

¿Te has embarcado en un crédito demasiado alto para continuar con estas vacaciones que tanto necesitabas

y que no tienen una fecha de caducidad?

Esta dosis de realidad, me llevó a pensar en lo importante que es vivir cada etapa de la vida con sus momentos de

diversión y por supuesto de responsabilidad.

Vivir en la adolescencia también contiene responsabilidades, crecimiento, desarrollo.

Cualquier etapa de nuestra vida, conlleva reflexionar en que podemos aportar a nuestro entorno para sumar,

para crear un espacio de posibilidades y desarrollo en el que todo el mundo pueda crecer y sentirse bien.

Encontrar en las vacaciones de tu vida cual es tu motor,

qué es lo que te hace sonreír cada mañana y saber que es lo que

puedes aportar a tu comunidad, por medio de tu trabajo, tus relaciones, tus conversaciones…

Las vacaciones tienen fecha de caducidad,

porque vivimos la vida diaria como si fuera una obligación…

Esta parada en mi lectura, me acercó a la conclusión que vivir es un regalo,

y que necesito aprender a disfrutarlo cada momento de mi día.

Que las etapas que no he podido disfrutar, las puedo equilibrar

con todo lo que puedo vivir cada día, rodeada de alegría,

sorpresas, asumiendo responsabilidades,

creando espacios amables en los que sentirme bien y dejando mi huella para que

cada vez haya menos personas

que se tengan que cojer vacaciones de su vida porque su contrato de obligaciones

sobrepasó las horas permitidas.

Espero que tengas una feliz vuelta a tu rutina y que puedas inundar de buenas conversaciones

los espacios que compartescon otras personas

que como tú, se suman a vivir su día a día.

Por cierto, el libro que estaba leyendo es: 

“Sin compromisos, retrato de una generación de relaciones imposibles” Michael Nast

#SusannaSánchez

#NueveDeCorazones

#Vacaciones